¿Y QUÉ PASÓ CON EL LEGADO DE LOS BINOCULARES?
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Una ya célebre caricatura de Weil me proporciona el arranque de la presente entrega. Irónica por el texto, la condición de estadista del ya fallecido presidente Chávez (que es por supuesto el motivo de la humorada) se asocia curiosamente a la orgullosa cantidad de pueblo que para ese entonces tenía la revolución bolivariana. Por supuesto que un estadista moderno no tiene porqué estar perdiendo el tiempo en estos gestos competitivos y callejeros, largavista en mano y gozón, valorando con el gentío mayoritario que lo acompaña la razón fundamental para aplastar a la otra mitad que lo adversa. Pero disculpemos una vez más el estilo personalísimo del finado presidente y afirmemos que, por lo que toca al asunto de cuáles eran las proporciones en las que estuvo dividida la polarización en el pasado, la esponjada conducta de creerse superior numéricamente le daba la razón a Chávez. Digamos que no mentía cuando literalmente gozaba con los apoyos capitalizados por su proyecto, sobre todo porque, sin ninguna duda, las adhesiones le sobraban hasta para calificar de "escuálidos" a sus adversarios. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿Cómo han evolucionado los incuestionables apoyos con los que Chávez llegó a Miraflores y mediante los cuales se mantuvo en el poder durante más de una década? La demostración cuantitativa parece no tener hoy la atención que tenía antes para el gobierno; cada vez más, las tomas cerradas de VTV y sus aliados confirman el hecho incuestionable de que la numerosa masa chavista de antaño se ha convertido en una verdadera mazamorra. Los militantes que asistían a las marchas en la capital de la República, ora por comprar prendas de vestir o por agradecimiento, ora porque tenían convicciones políticas y apoyaban el "proceso" por motivos ideológicos, rompieron su continuidad o cuando menos disminuyeron ostensiblemente sus viajes. En los ministerios cada día es más la gente que se esconde o inventa muertos cercanos para no asistir a las convocatorias oficiales. Apenas los colectivos armados, los cuerpos represivos y la oligarquía chavista que ha engordado sus capitales en el exterior... acuden desesperados a la farsa de los mitines o a los eventos escualidísimos, ahora sí sin comillas, de la mal llamada revolución bolivariana. Se están quedando sin pueblo y es por eso que la altivez basada en el "enorme gentío" no les da ya ni para una foto trucada. ¿Una apuesta ganadora? ¡A que Nicolás Maduro no saca más el largavista que sacaba Chávez voy! (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a todas aquellas personas que saben, sean o no partidarias del proceso, que tarde o temprano las simpatías políticas cambian y que no existen eternidades que puedan compararse con Dios) |
Excelente!
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