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domingo, 20 de abril de 2014

LA FRASE ETERNA DEL GABO




MuchoS años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...
(FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega única y exclusivamente a quienes se han conmovido y se conmoverán por los siglos con esta maravilla de párrafo)


domingo, 13 de abril de 2014

LAS PARADOJAS DE UN DIÁLOGO




HASTA POR DEBAJO DE LA LENGUA






     La noticia corrió por todo el mundo. ¿Era acaso la novedad protagonizada por Bartolomé de las Casas y cuyo resultado fue un diálogo abierto acerca de los derechos de los indígenas en el recién descubierto continente americano? ¿Se trataba del Armisticio de Bolívar y Morillo en Santa Ana, aquel hecho inédito que significó la puesta en escena internacional de la Regularización de la Guerra y la humanización de los conflictos a través del diálogo entre las partes interesadas? De ninguna manera. En pleno siglo XXI -la era por excelencia de las comunicaciones- se volvió noticia-tubazo que dos partes casi iguales en número (sus representaciones "políticas" más conspicuas para ser exactos) se reunieran en un intento por disminuir la violencia. ¿Una conclusión previa? Muy mal debe andar un país que no alcanza a percibir con naturalidad el hecho más distintivo que tienen los seres humanos: el intercambio de opiniones. Por cierto. Una grieta nefasta y bien grande que se la debemos íntegramente a los delirios de Chávez.
     Pero el evento puso en claro un detalle que ha circulado como la pólvora: a saber, lo enormemente mediocre que es el Gobierno chavista y la delimitación de los tópicos que fueron abordados en la jornada. Cierto. Mientras por un lado el oficialismo cacareaba torpemente las mismas miasmas de siempre (sobre imperios y revoluciones que nunca se manifiestan) una oposición sensata y organizada le metía medio chuzo a sus adversarios -el término lo escojo deliberadamente de la nomenclatura del Comandante Eterno- y utilizando como argumento los problemas concretos del ciudadano. Parecían invertidos los papeles con relación a otros tiempos. Los supuestos "sifrinos" de la supuesta "derecha" se batían apasionadamente por las carencias del pueblo mientras que los otros concurrentes, hijos también supuestos de la población menos favorecida, mascullaban consignas abstractas y se desplomaban como voceros directos de sus representados. A cada minuto de la confrontación se sentía por la izquierda de los televisores ("La línea que separa a la derecha de la izquierda se parece más a la melcocha que al caramelo") una alegría casi desbordante mientras que por el lado derecho en el que estaban los "caballeros de Maduro" (con ceño fruncido y una arrechera de mil demonios) se destilaba un arrepentimiento que no cabía en la pantalla. El Gobierno estaba perdiendo y eso era inaceptable, sucumbía sin vocación ni pericia, obligado sin duda por la presión de la calle y por el compromiso con unos cancilleres y un nuncio que no salían de su espanto en las sillas . ¡Señores, que allí estaba en pelota  la tragedia de los quince años, en cadena nacional y sin los malabares de los medios sumisos! Y con ella la pregunta que nos hacemos los venezolanos desde hace tiempo, ahora compartida por miles de televidentes: ¿en qué momento ésta gente se cogió el país y nos dejó sin futuro? Nada podrá equipararse, más allá incluso de las visiones distintas de la oposición (de la salida o el diálogo, de la calle o la mesa, de los radicales o los moderados) con el recuerdo de aquella noche especial, una sola por Dios, y en donde todos vimos al lobo (el poder absoluto de una larga cadena de abusos) convertido en un pobre y asustado pavorreal. (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a todos aquellos que vieron el debate televisado, y en especial a los que saben que salga sapo o salga rana de las conversaciones iniciadas, no es posible ya remendarle el capote a los chavistas incompetentes, y menos aún cuando se sabe abiertamente que tales son los "enchufados"  que se encuentran en el poder).                   

   

sábado, 5 de abril de 2014

TAN LEJOS ANTES Y TAN CERCA AHORA




¿Y QUÉ PASÓ CON EL LEGADO DE LOS BINOCULARES? 


     Una ya célebre caricatura de Weil me proporciona el arranque de la presente entrega. Irónica por el texto, la condición de estadista del ya fallecido presidente Chávez (que es por supuesto el motivo de la humorada) se asocia curiosamente a la orgullosa cantidad de pueblo que para ese entonces tenía la revolución bolivariana. Por supuesto que un estadista moderno no tiene porqué estar perdiendo el tiempo en estos gestos competitivos y callejeros, largavista en mano y gozón, valorando con el gentío mayoritario que lo acompaña la razón fundamental para aplastar a la otra mitad que lo adversa. Pero disculpemos una vez más el estilo personalísimo del finado presidente y afirmemos que, por lo que toca al asunto de cuáles eran las proporciones en las que estuvo dividida la polarización en el pasado, la esponjada conducta de creerse superior numéricamente le daba la razón a Chávez. Digamos que no mentía cuando literalmente gozaba con los apoyos capitalizados por su proyecto, sobre todo porque, sin ninguna duda, las adhesiones le sobraban hasta para calificar de "escuálidos" a sus adversarios. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? ¿Cómo han evolucionado los incuestionables apoyos con los que Chávez llegó a Miraflores y mediante los cuales se mantuvo en el poder durante más de una década? La demostración cuantitativa parece no tener hoy la atención que tenía antes para el gobierno; cada vez más, las tomas cerradas de VTV y sus aliados confirman el hecho incuestionable de que la numerosa masa chavista  de antaño se ha convertido en una verdadera mazamorra. Los militantes que asistían a las marchas en la capital de la República, ora por comprar prendas de vestir o por agradecimiento, ora porque tenían convicciones políticas y apoyaban el "proceso" por motivos ideológicos, rompieron su continuidad o cuando menos disminuyeron ostensiblemente sus viajes. En los ministerios cada día es más la gente que se esconde o inventa muertos cercanos para no asistir a las convocatorias oficiales. Apenas los colectivos armados, los cuerpos represivos y la oligarquía chavista que ha engordado sus capitales en el exterior... acuden desesperados a la farsa de los mitines o a los eventos escualidísimos, ahora sí sin comillas, de la mal llamada revolución bolivariana. Se están quedando sin pueblo y es por eso que la altivez basada en el "enorme gentío" no les da ya ni para una foto trucada. ¿Una apuesta ganadora? 
¡A que Nicolás Maduro no saca más el largavista que sacaba Chávez voy! (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a todas aquellas personas que saben, sean o no partidarias del proceso, que tarde o temprano las simpatías políticas cambian y que no existen eternidades que puedan compararse con Dios)      




viernes, 28 de marzo de 2014

¿LA GENERACIÓN KINO?





HUGO EL BOCONÉS



     No conozco personaje más típico del chavismo que este señor. Impecable en su vestimenta, su capa roja siempre le ha dado un tono fundamentalista a sus movimientos, desde que estaba en las aulas de la ULA persiguiendo utopías violentas de las que generalmente están dispuestas a llevarse por delante a cuantos disidentes aparezcan en el camino, hasta hoy mismo y luego de una seguidilla de cargos, cuando aparece nada más y nada menos que como Ministro para la Presidencia de la República. Para llegar allí no se necesita mucho si las exigencias son la lealtad perruna y el cumplimiento del deber establecido previamente, el mismo que abrevó en las tertulias atrasadas que llevaba a cabo Chávez en la cárcel de Yare -una cárcel placentera si a ver vamos- y que se fue impartiendo poco a poco hasta llegar a los niveles de la desgracia pública en la que estamos viviendo. Lo notable de la trayectoria de este tocayo del Comandante Eterno es que en cada cargo que ha desempeñado (y miren que son muchos los que ha ocupado hasta ahora) deja siempre una estela parecida a la del mismísimo Correcaminos, amén de que los reclamos sobre sus polémicos desempeños como funcionario público, provengan ellos de chavistas o no, terminan por lo general en el más absoluto silencio. ¿Cuál es la facultad de este personaje para sobrevivir con tanta regularidad en las esferas del poder sin que le pase nada en el camino? No es que represente en modo alguno una entidad aparte, no. Pertenece como otros a la camarilla principal del chavismo, una aristocracia privilegiada que se anotó desde el comienzo en la lotería política ofertada por el máximo líder, inescrupulosa en todas sus manifestaciones pero que en este caso particular proviene de las filas más jóvenes, específicamente de una clase media muy conectada con las exageraciones patrioteras que, dados los aprendizajes superficiales de las teorías políticas revolucionarias, cayó fatalmente en manos de una burocracia corrupta e ineficiente. Lo cierto es que nadie puede con la exitosa carrera de Hugo el boconés, ni las corrientes internas que lo adversan ni el ya legendario y muy poco respetado PCV, que por cierto actúa como si fuera un jarrón chino en la dinámica del presente. El hombre tiene una capacidad de fénix que le envidian sus más cercanos competidores. Siempre sale ileso de los problemas, siempre tiene una puerta abierta para escapar -mondo y lirondo- del hervidero de mierda que dejan sus cuestionables ejecutorias. ¡Siempre, Dios mío! Hasta que luego de un perfil bajo bien administrado, reaparece, experimenta una nueva epifanía en sus escalones hacia la cúspide del poder, de secretario a gobernador y de gobernador a ministro, "sufriendo" por el padecimiento de los pobres del mundo pero encaramado en el avión presidencial y generalmente dispuesto a entregar sus modestos y reiterados esfuerzos en cualquier otro cargo que le ofrezcan. (FOTOSÍNTESIS lo reseña en la presente entrega como lo que es, el arquetipo de los jóvenes audaces que sin pensar mucho sobre sí mismos o sobre la realidad circundante, con muy poco trabajo por cierto, llegan por casualidad a una "prosperidad" que no se merecen).               

domingo, 23 de marzo de 2014

LOS ROSTROS DE LA VERDAD OCULTA




Señores, que fue Caín quien mató a Abel







     Mantener un discurso retorcido es necesario si se quiere asegurar el dominio del poder político. Así lo ha considerado el autoritarismo -de derecha o izquierda, comunista o fascista- a lo largo de su historia política, sin otro particular que el de atornillarse en el poder a toda costa y mediante el uso inescrupuloso de la mentira, emulando la naturaleza embustera del célebre Pinocho o haciéndonos creer en un cuento de aparente coherencia (cuento al que por cierto se remiten todos los seguidores del consabido discurso como si se tratara del mismo Padre Nuestro) y según el cual no fue Caín quien mató a Abel como se asienta en los textos sagrados, sino que, por obra y gracia de la repetición descarada, las cosas fueron definitivamente al revés. Tal principio (el de aferrarse a un discurso retorcido) y sobre todo su expresión concomitante (la de difundirlo hasta la saciedad) es el que tiene hoy en día a Iván Simonovis pudriéndose en la cárcel. Pero es también el que le ha impedido a María Corina Machado hablar en la OEA. Ambas situaciones, la una inmerecida porque las evidencias no condenan en absoluto al comisario mientras que sí apuntan hacia los pistoleros de Puente Llaguno, y la otra vergonzante, debido a que la censura ha llegado a una institución que se creó precisamente para salvaguardar la libertad de los pueblos, son la muestra más acabada de lo que estamos viviendo con los gobiernos latinoamericanos. La muestra del Gobierno de Venezuela por su carácter opresor y cuya careta empieza a desplomarse a pesar incluso de la repetición del discurso retorcido, y la de los gobiernos que se opusieron a que María Corina hablara en la OEA, que como sabemos lo hacen por razones no muy dignas de sus tradiciones supuestamente democráticas. (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a los dos protagonistas que encabezan hoy la condición de héroes indiscutibles del pueblo venezolano: Iván Simonovis y María Corina Machado. Junto a los estudiantes, por supuesto, que siguen siendo la levadura de la antigua canción).       


 
 

































viernes, 6 de diciembre de 2013

NAVIDADES



UN CUENTO ESPAÑOL PARA UN PAÍS LLAMADO VENEZUELA




Arturo Pérez-Reverte es un escritor español que fue corresponsal de guerra por muchos años. Su catálogo literario es tan abundante que reseñarlo significa cansar de entrada al lector y en una travesía que, como propósito fundamental, persigue más bien "divertirse" con una de las mejores parodias literarias al gran Esopo. Sin ningún otro preámbulo y a sabiendas de que el relato le cae como anillo al dedo a la celebración decembrina y a este pobre país mío que está más jodido en valores que en recursos naturales, vaya por la fecha una entrega de largo aliento al puñado de compinches que me siguen en este blog. (FOTOSÍNTESIS le dedica a ellos la presente entrega y aprovecha para desearles un 24 y un 31 requetefelices, digo si es que pueden comprar sin colas los ingredientes tradicionales de las hallacas de navidad). Sea pues el cuento del gran escritor español:



CANCIÓN DE NAVIDAD
Arturo Pérez-Reverte

A lo mejor ya conocen la historia. O les suena. El caso es que estaba la hormiga dale que te pego, curranta como era, acarreando granos de trigo y todo cuanto podía a su hormiguero, sudando la gota gorda porque era agosto y hacía un calor que se iba de vareta. Iba y venía la prójima de un lado para otro, con esa seriedad metódica y disciplinada que tienen las hormigas comme il faut, amontonando provisiones para el invierno. Tan atareada iba que hasta pasaba mucho de un hormigo que estaba buenísimo y le decía cosas. Adiós, reina mora, piropeaba el fulano rozándola con las antenas. Quién pudiera abrirte las seis patas a la vez. Y ella, cargada con su grano de trigo o con su hojita de perejil, no se daba por enterada y seguía a lo suyo, up, aro, up, aro, obsesionada con aprovisionarse la despensa, que luego viene el invierno y pasa lo que pasa. 
Cada día, la hormiga pasaba por delante de una cigarra que tenía un morro que se lo pisaba, la tía, todo el rato tumbada a la bartola debajo de una mata de romero, acompañándose con la guitarra mientras cantaba canciones de Alejandro Sanz y cosas así. Quién te va a curar el corazón partío, decía la muy canalla, choteándose de la pobre hormiga cuando ésta pasaba cerca. A veces, cuando se había fumado un canuto e iba más puesta, la cigarra llegaba incluso a increpar a la hormiga. Adiós, curranta, estajanovista, le decía la muy perra. Que no paras. Otras veces se despelotaba de risa, y le tiraba chinitas a la hormiga, más que nada por joder, y le decía echa por la sombra, sudorosa, que trabajas más que Juanjo Puigcorbé. Hay que ser jilipollas para andar de arriba a abajo acarreando trigo con la que está cayendo. Tontadelpijo.
La hormiga, claro, se ponía de una mala leche espantosa. A veces se paraba y amenazaba con el puño a la cigarra. Vete a mamársela a alguien, decía. Y respondía la cigarra: pues oye, igual voy, ya que tú no tienes tiempo. Otras pasaba de largo rechinando los dientes, o lo que tengan las hormigas en la boca. Ya vendrá el invierno, mascullaba encorvada bajo el peso de su carga. Ya vendrá el invierno, hijaputa, y te vas a enterar de lo que vale un peine. Tú canta, canta. Que el que en agosto canta, en diciembre Carpanta. Pero la cigarra se despelotaba de risa.
Total, que llegó el invierno y como se veía venir cayó una nevada de cojones. Y la hormiga se frotaba las manos en su hormiguero calentito, junto a la estufa, y contemplaba la despensa llena. Y pensaba: ahora vendrá esa chocholoco pidiendo cuartelillo, muerta de hambre y de frío. Ahora vendrá haciéndome el numerito para que me compadezca. Pero conmigo va lista. Le van a ir dando. Esa palma en mi puerta como que hay Dios.
Y entonces, estando la hormiga en bata y zapatillas, con la tele puesta viendo Tómbola, suena el timbre de la puerta. Y la hormiga se levanta despacio, recreándose en la suerte. Ahí está esa guarra, piensa. Tiesa de hambre y de frío. A ver si le quedan ganas de cantar ahora. El caso es que abre la puerta, y cuál no será su sorpresa cuando se encuentra en el umbral a la cigarra vestida con un abrigo de visón que te cagas, y con un Rolls Royce esperándola en la calle.
-He venido a despedirme -anuncia la cigarra-. Porque mientras tú trabajabas, yo me ligué a un grillo del Pepé que está podrido de pasta. Pero podrido, tía.
-Venga ya -dice la hormiga, estupefacta.
-Te lo juro. Y Manolo (porque el grillo se llama Manolo y es un cielo) me ha retirado y me ha puesto un piso que alucinas, vecina. Y ahora me voy a Londres a grabar un disco.
-No jodas.
-Como te lo cuento. Y luego Manolo me lleva a un crucero por el mediterráneo, ya sabes: Italia, Turquía, Grecia... Ya te escribiré postales de vez en cuando. Chao. 
Y la cigarra se sube el cuello de visón y se larga en el  Rolls Royce. Y la hormiga se queda de pasta de boniato en la puerta. Y luego cierra despacito, y se va meditabunda de vuelta a la estufa y la tele, y se sienta, y mira la despensa, y luego mira otra vez hacia la puerta.Y se acuerda del hormigo del verano, que al final se lió con otra hormiga amiga suya, una tal Matilde Mecachis, piensa. Se me ha olvidado decirle a la cigarra que, ya que va a Grecia, pregunte si todavía vive allí un tal Esopo. Un señor mayor, que escribe. Y si se lo encuentra, que le dé recuerdos de mi parte. A él y a la madre que lo parió.            



    

sábado, 2 de noviembre de 2013

HETERODOXIA DEPORTIVA



¡YO SÍ TENGO DOS EQUIPOS, Y QUÉ!



¿Quién y cuándo decidió que se podía tener únicamente un equipo en el beisbol profesional venezolano? Que yo sepa no hay una cartilla que lo confirme, ni para gozar el espectáculo con la intensidad del caso (detallar los eventos y las jugadas) ni para prolongar la atención durante la temporada en curso (pasión por un favorito). Me resisto a ello, primero porque generalmente los fanáticos más aguerridos, aquellos que no son capaces de darle agua a ningún pelotero que no pertenezca a su franquicia (incluyendo su desempeño en las Grandes Ligas) resultan a la postre los que menos conocen del asunto, y segundo porque, al ser eliminado su equipo favorito en la contienda, a los pobres se les acaba la temporada mucho más rápido que a los demás. Lo contrario ocurre si yo soy por ejemplo de los Tiburones de la Guaira (porque lo soy, igual que soy de los Navegantes del Magallanes) y abrazo como una causa "sentimental" las vicisitudes tan atormentadas de esa franquicia, con su proverbial manera de asumir las derrotas y sus repetidos afanes por no quedar eliminada, siempre al calor de una barra estoica y consecuente, aquella que retumba con la conocida samba cuando uno de los ídolos del equipo (Gregor Blanco por lo general) consigue un sencillo en el noveno inning con dos outs, aunque el partido vaya 10 a 0 en su contra. No sé, pero es una forma muy sencilla de practicar mis viejas andanzas por el comunismo cristiano, dualidad que tampoco es contradictoria, motivado fundamentalmente a que uno pasa la temporada apostando al más débil de todos los equipos sin que la verguenza pueda matarlo en el colosal intento. Más bien nos sentimos (los tiburoneros) acompañados de cierto orgullo perdedor que termina por convertirnos -hasta que eliminan a los Tiburones por enésima vez- en los Robin Hood de casi todas las temporadas de pelota. Claro que existe la muy remota posibilidad de que los escualos queden campeones, con lo cual la alegría se manifiesta con doble rasero, primero por el milagro y segundo porque se presentan por fin a la Serie del Caribe. En la que seguramente van a perder, porque tal es la especialidad de mi equipo sentimental y querido... (Continúe la lectura después del logo que sigue)               

Porque quiero decirles que también soy del Magallanes. Simultáneamente, no como complemento o como pretexto para simplemente alargar la temporada. (Aunque ésa sea una ventaja importante). Aquí, en esta popularísima franquicia, me siento definitivamente cambiado, soy otro, me convierto en un ser de competencias y desarrollo una agresividad que jamás podría experimentar con los Tiburones. La metamorfosis es de tal naturaleza que puedo incluso llegar a odiar con consecuencias terribles, deseando pelotazos, caídas, lesiones, fracturas y hasta la propia muerte a los jugadores de los otros conjuntos. Se me mete el demonio, pues, de manera que no respondo de mí, a menos que el Magallanes se mantenga punteando y los otros equipos, en particular los Tigres de Aragua y con la excepción por supuesto de los Tiburones, se sientan humillados por los triunfos consecutivos de mi novena (aunque ahora deberíamos decir decena por lo del bateador designado) y retumben por todas partes los compases de Billo Frómeta. Ah, porque esa es otra de las ventajas de tener dos equipos como los Tiburones y el Magallanes, que despolarizan, puesto que la dupla CARACAS-MAGALLANES no es en modo alguno la determinante debido a que la verdadera competencia, por ser el otro yo de los Tiburones y al mismo tiempo por estar en los límites con Valencia, se manifiesta directamente con los Tigres de Aragua. ¿Que cómo hago cuando se enfrentan los Tiburones y el Magallanes? Muy sencillo, lo echo a la suerte, tiro una moneda al aire y voy al que salga favorecido. Si son los Tiburones me desmarco de todo pesimismo, pero si es el Magallanes, me hago el loco con la rabia y hasta concibo la idea de que a los jugadores contrarios no les ocurran desgracias. Sea dicho finalmente y con mucho orgullo que convivo perfectamente con mis dos equipos y al mismo tiempo con mis dos personalidades. (FOTOSÍNTESIS le dedica la presente entrega a mi sobrino Emiliano, tan fiebrudo del beisbol como yo, aunque lamentablemente sea de los Leones del Caracas).